Con motivo del Día Internacional de las Personas de Edad, que se celebra hoy y anualmente cada 1 de octubre, la Asociación Iberoamericana de Bancos de Tiempo (ASIBDT) quiere dar un nuevo paso en una línea de trabajo que comenzamos a explorar – lo publicamos el pasado 7 de julio en nuestra web – tras nuestra asistencia al Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores celebrado el pasado mes de junio en Donostia-San Sebastián, y en el que participamos de manera activa (v. noticia).
Próximamente, también tendrá nuestra asociación la oportunidad de participar en el foro internacional sobre la nueva longevidad de Euskadi – ADINBERRI LONGEVITY FORUM 2026 – los días 14 y 15 de octubre de nuevo en Donostia-San Sebastián, del que informaremos posteriormente en nuestra web.
Nuestra propuesta parte de una idea sencilla: los Bancos de Tiempo pueden convertirse en aliados naturales de las Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores.
Ambas iniciativas trabajan, desde perspectivas diferentes, por objetivos que tienen mucho en común: fortalecer la participación social, prevenir la soledad, favorecer las relaciones intergeneracionales, reconocer las capacidades de las personas mayores y construir comunidades más inclusivas, próximas y solidarias.
LA LONGEVIDAD NECESITA COMUNIDAD
El aumento de la esperanza de vida constituye uno de los grandes cambios sociales de nuestro tiempo. Pero una sociedad longeva no puede construirse únicamente a partir de servicios y recursos asistenciales. Necesita también comunidades fuertes. Comunidades donde las personas puedan participar, relacionarse, sentirse útiles, compartir conocimientos y mantener vínculos significativos a lo largo de toda su vida.
Los Bancos de Tiempo llevan décadas trabajando precisamente en esa dirección: a través del intercambio de tiempo, conocimientos, capacidades y servicios, creando redes de confianza, reciprocidad y apoyo mutuo entre personas de distintas edades y procedencias.
LAS PERSONAS MAYORES COMO PARTE ACTIVA DE LA COMUNIDAD
Desde los Bancos de Tiempo queremos contribuir también a cambiar la mirada sobre el envejecimiento. Las personas mayores no son únicamente destinatarias de cuidados, acompañamiento o servicios. Son también personas que disponen de conocimientos, experiencia, capacidades y tiempo que pueden seguir aportando a sus comunidades.
Una persona mayor puede enseñar, acompañar, transmitir un oficio, compartir conocimientos profesionales, participar en actividades comunitarias o ayudar a otras personas. Los Bancos de Tiempo permiten reconocer y poner en circulación todo ese patrimonio humano. Por eso creemos que, junto a la pregunta: ¿Qué necesitan las personas mayores? debemos incorporar también otra: ¿Qué pueden aportar las personas mayores a su comunidad?
ACERCAR DOS REDES
La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, impulsada por la Organización Mundial de la Salud, reúne a municipios y territorios comprometidos con mejorar sus entornos y políticas para favorecer un envejecimiento activo, participativo y conectado con la comunidad. Por otro lado, los Bancos de Tiempo estamos presentes desde hace décadas en numerosos países y ciudades, promovidos por asociaciones, administraciones públicas, universidades y organizaciones comunitarias. Desde la ASIBDT queremos trabajar para acercar ambas realidades.
Allí donde coincidan una Ciudad Amigable y un Banco de Tiempo, creemos que existen muchas posibilidades de colaboración. Y allí donde una Ciudad Amigable todavía no disponga de un Banco de Tiempo, queremos contribuir a que pueda conocer este modelo y, si existe interés, facilitar el contacto con las organizaciones nacionales o territoriales de Bancos de Tiempo que puedan orientar su puesta en marcha.
La ASIBDT quiere desempeñar en este proceso un papel de conexión y cooperación, respetando y poniendo en valor la experiencia de las diferentes redes y organizaciones que trabajan con Bancos de Tiempo en cada país.
UNA PRIMERA ETAPA DE CARÁCTER EUROPEO
Aunque la vocación de esta línea de trabajo es abierta y puede crecer en el futuro hacia otros ámbitos, en una primera etapa queremos situar este impulso especialmente en el contexto europeo: nuestra intención inicial es promover el diálogo y la colaboración entre organizaciones de Bancos de Tiempo de España, Portugal e Italia, países en los que existen experiencias y trayectorias consolidadas que pueden resultar especialmente valiosas para esta iniciativa.
En España, queremos desarrollar esta línea desde la cooperación entre las organizaciones que vienen trabajando históricamente en el ámbito de los Bancos de Tiempo: Por ello, la ASIBDT promoverá esta iniciativa conjuntamente y en diálogo con organizaciones con similares fines que nosotros como son la AdBdT y la Asociación Salud y Familia, buscando que estas organizaciones puedan participar desde el comienzo en esta nueva línea de trabajo: consideramos especialmente importante que una iniciativa de estas características nazca desde la colaboración, sumando conocimientos, experiencias, redes y capacidades.
A partir de esta primera experiencia española, queremos establecer también un diálogo con las organizaciones de Bancos de Tiempo de Portugal e Italia y sus respectivas redes nacionales y abrir la iniciativa a otras redes europeas o de otros países que deseen incorporarse. El proyecto permanecerá, por tanto, abierto a organizaciones y redes que quieran sumarse.
Creemos que Europa constituye un espacio especialmente adecuado para impulsar esta colaboración, ya que comparte algunos de los grandes retos que están en el origen de la propuesta: el envejecimiento de la población, la soledad no deseada, la necesidad de reforzar la participación social, la importancia de las relaciones intergeneracionales y el papel de las comunidades en la construcción de sociedades más cohesionadas.
UNA NUEVA LÍNEA DE TRABAJO
Durante los próximos meses iremos desarrollando esta iniciativa y presentando diferentes propuestas para facilitar la colaboración entre Bancos de Tiempo y Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Nuestro objetivo será entonces generar conocimiento mutuo, abrir espacios de diálogo y explorar cómo los Bancos de Tiempo pueden contribuir a reforzar las políticas de la red de Ciudades Amigables y, al mismo tiempo, cómo las Ciudades Amigables pueden convertirse en un espacio de desarrollo y reconocimiento para los Bancos de Tiempo.
En una siguiente fase presentaremos también herramientas sencillas destinadas tanto a los Bancos de Tiempo como a las Ciudades Amigables, que permitan conocer mejor ambos modelos y facilitar los primeros contactos entre ellos.
Este 1 de octubre queremos, ante todo, lanzar una invitación a mirar en una misma dirección: porque una sociedad más longeva necesita también ser una sociedad más participativa, intergeneracional y comunitaria. Y porque, frente al reto de la longevidad, tenemos uno de los mayores recursos disponibles: el tiempo de las personas.


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