La participación de la Asociación Iberoamericana de Bancos de Tiempo (ASIBDT) en el Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, celebrado el pasado mes de junio en Donostia-San Sebastián – véase noticia en esta web de fecha 15 de junio – ha supuesto un importante espacio de aprendizaje, intercambio de experiencias y reflexión sobre el papel que los Bancos de Tiempo pueden desempeñar en la construcción de comunidades más inclusivas, cohesionadas y preparadas para afrontar los retos del envejecimiento.
A lo largo del congreso tuvimos la oportunidad de conocer iniciativas impulsadas por administraciones públicas de todo el mundo, universidades, organizaciones sociales y organismos internacionales que trabajan para favorecer el envejecimiento activo, la participación social y la creación de entornos más amigables con las personas mayores.
Una de las principales conclusiones que extraemos de esta experiencia es que los Bancos de Tiempo constituyen una herramienta comunitaria especialmente valiosa para contribuir a los objetivos del programa de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores promovido por la Organización Mundial de la Salud.
Los Bancos de Tiempo fortalecen las relaciones de proximidad, generan redes de apoyo mutuo, favorecen la participación ciudadana, impulsan las relaciones intergeneracionales y ayudan a prevenir la soledad no deseada. En definitiva, aportan cohesión social y fortalecen el tejido comunitario, aspectos fundamentales para que una ciudad pueda convertirse en un entorno verdaderamente amigable para todas las edades.
Somos plenamente conscientes de que la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores está dirigida principalmente a administraciones públicas y gobiernos locales. Precisamente por ello, entendemos que el papel de los Bancos de Tiempo no es sustituir esa responsabilidad institucional, sino complementarla desde la comunidad.
A partir de esta reflexión, la ASIBDT pondrá en marcha una nueva línea de trabajo con un doble objetivo: Por un lado, promover que los Bancos de Tiempo establezcan vías de colaboración con aquellas ciudades que ya forman parte de la Red Mundial de la Organización Mundial de la Salud, ofreciendo su experiencia como herramienta de participación ciudadana, apoyo mutuo y fortalecimiento comunitario.
Por otro, animar a aquellos municipios donde existen Bancos de Tiempo y que todavía no forman parte de esta iniciativa internacional a conocer el programa y valorar su adhesión a la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores.
Paralelamente, la ASIBDT elaborará un documento estratégico que analizará la contribución específica de los Bancos de Tiempo al marco de actuación de la Organización Mundial de la Salud y propondrá un modelo de colaboración entre los Bancos de Tiempo y las administraciones locales.
Asimismo, promoveremos una Declaración Internacional de Bancos de Tiempo por las Comunidades Amigables con las Personas Mayores, abierta a la adhesión de las redes nacionales e internacionales con las que colaboramos. Esta declaración recogerá compromisos concretos para impulsar la participación de las personas mayores, fortalecer los cuidados comunitarios, fomentar las relaciones intergeneracionales, prevenir la soledad no deseada y favorecer la colaboración con los municipios adheridos al programa de la Organización Mundial de la Salud.
Nuestro propósito es que, allí donde exista un Banco de Tiempo, exista también un aliado dispuesto a colaborar con su ayuntamiento en la construcción de una comunidad más acogedora, participativa y solidaria con las personas mayores.
Al mismo tiempo, aspiramos a que la experiencia acumulada por cientos de Bancos de Tiempo en distintos países contribuya a visibilizar el enorme potencial de este modelo como herramienta de cohesión social y participación ciudadana al servicio de las políticas públicas de envejecimiento activo.
Estamos convencidos de que las ciudades amigables necesitan comunidades comprometidas. Y los Bancos de Tiempo, desde hace más de treinta años, vienen demostrando que el tiempo compartido, la reciprocidad y la ayuda mutua son una de las mejores formas de construir comunidades más fuertes, más humanas y más inclusivas para todas las generaciones.
Con esta iniciativa, la ASIBDT reafirma su compromiso de seguir tendiendo puentes entre las administraciones públicas y la ciudadanía organizada, convencida de que los grandes retos del envejecimiento, la soledad y los cuidados solo podrán afrontarse desde una alianza sólida entre las políticas públicas y la participación activa de la comunidad.
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